Respiraciones Mágicas
Cuando Agnes Gran Verruga se despertó después de sus veinte años de sueño, descubrió algo muy raro en el pueblo:
Las personas casi no respiraban.
El aire entraba y salía, sí… pero tan rápido y con tanta prisa que sus pechos parecían calderos a punto de explotar.
Los niños y las niñas no eran diferentes:
tripas con nervios para ir al cole, enfados que subían como un dragón, miedos que se escondían debajo de la cama…
Nacha, subida en el hombro de Agnes, le dijo:
—Si enseñáramos a los peques a respirar como magos, sus emociones tendrían más espacio para estar tranquilas.
Y así nacieron las respiraciones mágicas con aceites esenciales: pequeños juegos de aire y olor para ayudar a los corazones pequeños (y también a los grandes).
Antes de jugar: reglas del laboratorio mágico
Este juego está pensado para peques a partir de 3 años, siempre con una persona adulta acompañando.
Solo los vamos a usar para oler un poquito, como si olieras una flor muy intensa.
La persona adulta maneja siempre los frasquitos y el tiempo de juego (solo unos minutos).
Cómo preparar el "frasquito de respiraciones mágicas"
Necesitáis:
1 frasquito pequeño de cristal con tapa (puede ser reciclado)
1 trocito de algodón dentro
1 aceite esencial suave, por ejemplo:
( naranja, mandarina, jazmín o lavanda )
Pasos:
La persona adulta pone 1 gota de aceite esencial en el algodón.
Cierra el frasco.
El peque decora el frasquito con pegatinas y escribe (o tú escribes):
"Frasco de respiraciones mágicas de (nombre)".
Cuando toque practicar, solo hay que abrir el frasco y acercarlo a la nariz sin tocar el algodón.
Respiración mágica 1: "Nariz de Dragón Calmado"
Para enfados y nervios.
El peque sostiene el frasquito abierto.
Inhala por la nariz contando: 1… 2… 3…
Suelta el aire por la boca como si fuera humo de dragón, pero suave: 1… 2… 3… 4…
Frase mágica que podéis repetir:
"Respiro despacio,
el fuego se hace pequeño,
mi corazón se calma."
Repetís 3 veces y cerráis el frasquito.
Respiración mágica 2: "Oler una Flor Invisible"
Para cuando están tristes o apagaditos.
Imagináis que el frasquito es una flor mágica.
El peque se lleva el frasco a la nariz y "huele la flor" con una inhalación lenta.
Al soltar el aire, puede imaginar que su corazón se llena un poquito de luz.
Frase mágica:
"Con ésta respiración
volverá la diversión."
No se trata de borrar la tristeza, sino de acompañarla.
Respiración mágica 3: "Soplar Estrellas"
Para miedo y vergüenza (antes de dormir, hablar delante de alguien, ir a un sitio nuevo…).
Primero, inhaláis con el frasquito cerca de la nariz.
Luego lo apartáis y el peque sopla hacia delante como si lanzara estrellas al mundo.
Paso a paso:
Inhalar profundamente por la nariz.
Soplar por la boca como si enviarais estrellitas a alguien que queréis (una amiga, un abuelo, un animalito).
Frase mágica:
"Cojo aire de estrella,
soplo mi luz,
mi valentía se despierta."
Cómo usar estas respiraciones en el día a día
Podéis sacar el frasquito de respiraciones mágicas…
Antes de ir al cole si hay nervios en la tripa.
Después de un enfado, cuando ya baja un poco la tormenta.
En un ratito tranquilo, solo por jugar y practicar.
Lo más bonito es que el peque vaya aprendiendo tres cosas:
( Que lo que siente tiene nombre )
( Que su respiración puede ayudarle )
( Que no está solo ni sola: hay un adulto y un "frasquito mágico" acompañando )
Como dice Agnes, la magia verdadera no está solo en los hechizos, sino en cada respiración que tomamos para cuidar lo que sentimos por dentro.
