Sueño de Reyes

30.12.2025

La primera Noche de Reyes que vivió Agnes Gran Verruga fue un desastre.

Las niñas y los niños del pueblo estaban tan emocionados que nadie conseguía dormir.
Saltaban en la cama, abrían la ventana cada dos minutos para ver si se oían camellos y hasta había quien quería vigilar toda la noche por si veía a un Rey Mago pasando por el pasillo.

Agnes resopló.

"Si no duermen" pensó "mañana estarán tan cansados que ni disfrutarán de los regalos. Necesito un hechizo de sueño del tirón."

Buscó en su libro de magia emocional y creó una receta muy sencilla para ayudar a los peques a relajarse y dormir profundamente, mientras los Reyes hacen su trabajo en silencio.

Hoy te la comparto para que la uséis en casa.

Esta receta es muy fácil.
Es para usar en difusor en la habitación del peque.

Vas a necesitar

  • El difusor con agua

  • 3 gotas Aceite esencial de lavanda

  • 2 gotas Aceite esencial de naranja

  • 2 gotasAceite esencial de cedro

También te dejo un pequeño ritual de la Noche de Reyes paso a paso

Puedes leer este trocito al peque y hacerlo como un juego.

  1. Preparar la habitación

    • Recogemos un poco la habitación

    • Bajamos las luces

    • Encendemos el difusor con la mezcla "Sueño de Reyes"

  2. Hechizo con la respiración
    El peque se tumba o se sienta en la cama.
    Le pides que cierre los ojos y huela el aire.

    Le dices algo así:

    "Este olor es un hechizo de sueño.
    En cada respiración tu cuerpo se relaja un poquito más.
    Mientras tú duermes del tirón,
    los Reyes pueden venir tranquilos."

    Hacéis tres respiraciones juntos, despacito
    (inspirar contando hasta 3 y soltar el aire contando hasta 4).

  3. Mensaje secreto para los Reyes
    Antes de apagar la luz, el peque puede susurrar hacia la puerta:

    "Queridos Reyes, yo ahora me duermo.
    Confío en que sabéis exactamente lo que necesito."

    Esto ayuda a soltar nervios y expectativas.

Y así, mientras la poción "Sueño de Reyes" llena la habitación de calma, el corazón del peque se afloja, la mente deja de imaginar mil cosas y el cuerpo se rinde al descanso.

Porque, como diría Agnes, ningún regalo es tan mágico como
despertarse con los ojos brillantes después de haber dormido bien.