Terapia de duelo Prenatal

«El vuelo del colibrí»

Hay duelos que a veces no se ven, pero se sienten en lo más profundo del cuerpo y del alma.

El duelo prenatal es la pérdida de un bebé que, aunque no llegara a nacer, ya tenía un lugar en tu vida. Ya existía en tu corazón, en tus sueños, en las ilusiones que empezaban a formarse, en la imagen de una familia que quizá ya estabas imaginando. Y por eso duele.

Duele aunque otras personas no siempre sepan verlo.
Duele aunque te digan que "ya vendrá otro".
Duele aunque el mundo siga como si nada hubiera pasado.

Porque para ti sí pasó, porque hubo un vínculo, una espera, una ilusión y un amor que merece ser reconocido.

El vuelo del colibrí · Duelo prenatal es un proceso de hipnosis inmersiva creado para acompañarte en este dolor desde un lugar muy delicado, respetuoso y profundo.

No se trata de olvidar, ni de quitarle importancia, ni de hacer como si todo tuviera que pasar rápido. Se trata de darle un lugar a ese bebé, de poder nombrar lo que se perdió, de acoger la tristeza, la culpa, el vacío, la rabia o las preguntas que hayan quedado abiertas.

Abrimos un espacio seguro para trabajar desde la raíz emocional del duelo. Porque esta pérdida no solo se vive en la mente: muchas veces se queda grabada en el cuerpo, en el útero, en el pecho, en la garganta, en la sensación de culpa o en todo aquello que no pudiste decir ni despedir.

Este proceso acompaña para poder honrar su paso por tu vida, aunque fuera breve, y para que ese amor encuentre una forma más serena de quedarse dentro de ti.

Porque una vida no necesita haber durado mucho tiempo para haber dejado una huella profunda.

Y ese amor también merece un lugar.

El vuelo del colibrí · Duelo prenatal se realiza en cuatro sesiones, como cuatro movimientos internos del alma. Cada sesión acompaña una parte diferente del proceso, sin prisas, sin exigencias y sin forzar nada.

Porque cuando se pierde un bebé durante el embarazo, no se pierde "algo que no llegó a ser". Se pierde una vida que ya existía dentro de ti, un vínculo que ya había empezado, una ilusión, un futuro imaginado y un amor que ya tenía lugar.

Primer vuelo: dar lugar y honrar su existencia

En esta primera sesión abrimos un espacio para mirar la pérdida con respeto, delicadeza y verdad. No para quitar el dolor, ni para empujarte a estar bien antes de tiempo, sino para poder reconocer que ese bebé existió, que tuvo un lugar y que su paso por tu vida merece ser honrado.

Muchas veces el duelo prenatal queda muy silenciado. El entorno no siempre sabe acompañar, a veces se minimiza con frases como "ya vendrá otro", "era muy pronto" o "mejor ahora que más adelante". Pero para ti sí pasó. Tu cuerpo lo vivió. Tu corazón lo sintió. Tu alma empezó a hacerle sitio.

En este primer vuelo damos lugar a ese bebé, al vínculo, a la ilusión que nació, a lo que se despertó dentro de ti y también a todo lo que quedó suspendido. Es un espacio para empezar a reconocer el dolor sin tener que justificarlo.

No se trata de quedarnos atrapadas en la pérdida. Se trata de dejar de negarla por dentro y empezar a sostenerla con más amor.

Segundo vuelo: sentir y acoger lo que quedó en el cuerpo

En la segunda sesión entramos en contacto con las emociones que muchas veces quedan bloqueadas o contenidas: tristeza, rabia, vacío, culpa, impotencia, miedo, soledad o esa sensación de que una parte de ti se quedó detenida en aquel momento.

Porque el duelo prenatal no se vive solo en la mente. Muchas veces se queda grabado en el cuerpo, en el útero, en el pecho, en la garganta, en el vientre, en la respiración. Se queda en todo lo que no pudiste decir, en lo que no pudiste hacer, en lo que no pudiste sostener como te hubiera gustado.

A veces también aparece la culpa. "¿Hice algo mal?", "¿podría haberlo evitado?", "¿mi cuerpo falló?", "¿por qué no pude protegerle?". Y esas preguntas pueden doler muchísimo, aunque una parte racional sepa que no siempre hay una explicación ni una responsabilidad.

Este vuelo es un espacio para acoger todo eso sin juicio. Para permitir que el cuerpo y el corazón expresen lo que han estado sosteniendo en silencio. Para mirar tu dolor con ternura, sin exigirte entenderlo todo ni resolverlo todo de golpe.

Tercer vuelo: transformar la culpa y sanar la herida

En la tercera sesión trabajamos con la raíz emocional del dolor. A través de la hipnosis inmersiva podemos acceder a memorias, imágenes internas, sensaciones y mensajes inconscientes que pueden estar manteniendo el sufrimiento activo.

No se trata de borrar lo vivido. No se trata de hacer como si no hubiera pasado. Se trata de transformar la forma en la que esa experiencia quedó grabada dentro de ti.

A veces el inconsciente guarda mensajes muy duros: "mi cuerpo falló", "no fui capaz", "no pude cuidar de mi bebé", "no merezco ser madre", "si sigo adelante, le estoy olvidando", "no puedo volver a ilusionarme", "algo en mí está roto".

En este vuelo empezamos a mirar esos mensajes con mucho cuidado. No para pelear contra ellos, sino para comprender de dónde vienen, soltar el castigo y abrir un espacio interno donde pueda entrar una nueva información: que tu dolor es legítimo, que tu amor existió, que tu bebé tuvo un lugar y que tú no tienes que quedarte viviendo desde la culpa.

Es una sesión para empezar a sanar la herida más profunda y permitir que el amor no quede unido solo al sufrimiento.

Cuarto vuelo: despedir, integrar y seguir viviendo con amor

En el cuarto vuelo abrimos un espacio interno muy cuidado para traer a tu bebé a la memoria desde el amor, no desde el dolor más crudo. Un espacio simbólico, íntimo y profundo donde puedas reconocerle, sentir el vínculo, darle un lugar en tu historia y permitirte vivir una despedida más consciente, más amorosa y más reparadora.

Muchas veces, en el duelo prenatal, la despedida queda incompleta. No hubo tiempo. No hubo palabras. No hubo brazos. No hubo una vida compartida fuera del cuerpo. Y aun así hubo amor, hubo vínculo, hubo ilusión y hubo una presencia que marcó tu vida.

Por eso, en esta sesión damos lugar a lo que quedó pendiente: lo que necesitabas decir, lo que necesitabas agradecer, lo que necesitabas soltar y también aquello que tu corazón necesitaba recibir para poder descansar un poco más.

No se trata de olvidar. Se trata de encontrar una nueva forma de llevar ese amor contigo. Una forma más serena, más integrada, menos desgarradora. Poder recordar sin sentir que te rompes por dentro. Poder darle un lugar a ese bebé sin que el dolor ocupe todo el espacio. Poder sentir que su paso por tu vida, aunque fuera breve, tuvo sentido y dejó una huella de amor.

Este último vuelo habla de integrar para poder seguir viviendo. No desde la obligación de estar bien, sino desde una paz más profunda: honrar lo vivido, sostener ese amor desde otro lugar y permitirte caminar con más calma.


Lista de Precios

Pack completo 4 sesiones

4 sesiones de hipnosis para acompañamiento en duelo.

250€ abonando el proceso completo en un único pago.

250

Sesiones individuales

Opción disponible para trabajar una sesión puntual del proceso o para realizar el acompañamiento pagando cada sesión de una en una.


80

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